divendres, 6 d’abril de 2012

Gasos lacrimògens

29M.- El consejero catalán de Interior defiende el uso de gases lacrimógenos porque tenían enfrente a 2.000 violentos 

El consejero de Interior, Felip Puig, ha defendido el uso de gases lacrimógenos contra los manifestantes durante la huelga general en Barcelona porque "en lugar de 300 --los habituales--, había 2.000 ó 3.000 violentos" y su actitud era más extrema que en otras ocasiones. 

En una entrevista de TV3 recogida por Europa Press, Puig ha aseverado: "Son más y más violentos y teníamos que hacer algo para que esto no fuera a más", lo que les obligó a usar métodos que no se habían usado nunca y significa que la violencia fue más grave que en otras ocasiones. 

Hasta ahora eran unas 200 ó 300 personas, pero en esta protesta con 80.000 personas que se manifestaron pacíficamente, hubo unos 2.000, 3.000 ó 4.000 que se hicieron "cómplices, ayudaron y se adhirieron" a los violentos. 

Puig ha defendido la actuación y ha asegurado que el operativo policial funcionó correctamente: "No falló nada", aunque ha admitido que en algunos momentos hubo problemas de contención. 

"A veces se producen incidentes en los que pagan justos por pecadores, por eso insistimos en que los pacíficos se alejen, porque muchos se quedaron mirando", ha valorado el consejero, que ha admitido que algunos violentos usaron a la población como escudos humanos.

Extracte d'un teletip d'EuropaPress

Aquí podeu veure els 2.000 o 3.000 violents:

2 comentaris:

Helena Solà ha dit...

Roger, jo també vaig ser-hi i ho vaig viure de forma molt diferent. Vaig anar penjant les fotos al Facebook al moment.
El que trobo greu és utilitzar gasos lacrimògens d'aquesta manera. Podia haver provocat una catàstrofe. La gent no podia ni bellugar-se. Les imatges són esgarrifoses. I hi veig poc seny darrera d'aquesta intervenció.

Roger M. Puig ha dit...

Per això he penjat aquest vídeo. I el que encara és estrany és que la gent es mogui tant civilitzadament. Si a algú li agafa un atac de pànic aquí al mig, podria haver estat un desastre.